jueves, 6 de agosto de 2009

EL ÉXITO ESCOLAR, LA FAMILIA Y EL HÁBITO DE LA LECTURA

Hilda Neyra Reátegui.

Congreso Huancayo, Julio 2009.

Las investigaciones sobre el papel de la familia en el aprendizaje de la lectura han concluido que de las dos terceras partes del aprendizaje proviene de ella, que los buenos lectores provienen de hogares donde los padres proporcionan un modelo lector y estimulan a sus hijos en la experiencia lectora. 1999:269

En nuestra experiencia educativa todos, en algún momento, hemos deseado saber cuál es la forma o método para poder alcanzar el éxito en la escuela pues lo consideramos el primer escalón al triunfo, la aceptación, la admiración y el reconocimiento. Es así que el abordaje de este tema representa un gran compromiso para la educación y la sociedad peruana, pues son innumerables las razones que vinculan el éxito alcanzando en la escuela y el logro de mejores condiciones de vida para establecer una sociedad con sujetos autónomos, solidarios, comunicativos, críticos, íntegros, sociables, libres y con sentido ético (cf.Oliveros 2000:25)Sin embargo, este ideal educativo que debiera asumir la escuela no es una tarea de fácil alcance, en tanto que debemos reconocer que los niños en su formación educativa establecen diferentes estrategias individuales para lograr desarrollar diversas competencias y habilidades como son: los conocimientos y aprendizajes en diversas áreas del saber, la formación de valores y criterios para orientar su comportamiento en situaciones adversas, el fortalecimiento de habilidades para trabajar en equipo y resolver conflictos en forma efectiva, la organización de hábitos para el trabajo y el afianzar su identidad cultural y compromiso social.

Por supuesto, no todos estos objetivos se cumplen en la etapa escolar, en este sentido, reconocemos que alcanzar el éxito educativo significa más que obtener buenas notas y aprobar una materia; debiera ser reconocido como una meta sumativa de largo plazo, donde se integran innumerables factores; sin embargo, deseo presentarles algunos aspectos que considero de mayor prioridad y efectividad, estos son el rol del maestro, la familia y el hábito de la lectura.
Si nos detenemos en el rol del docente, puedo señalar que la calidad de la relación que logre establecer el maestro con sus alumnos dentro de la escuela, puede influir poderosamente en el desarrollo intelectual y social del niño en formación. En muchas ocasiones el impartir conocimientos científicos, históricos, sociales, entre otros; en forma gradual, motivante y organizada, cautivará al niño despertando su deseo de aprender. Para este fin es importante saber escuchar y atender con paciencia sus necesidades, aceptando de forma asertiva sus diferentes estilos de aprendizaje. Al respecto Jorge Jaramillo en el libro Familia y Colegio (2002:13), afirma:

El desarrollo intelectual es ante todo una construcción personal de rigor para los niños, a la cual pueden contribuir significativamente padres y maestros, a través de lo que enseñan, pero sobre todo brindando oportunidades organizadas de aprendizaje que abarquen sus intereses y constituyan un desafío a su capacidad de comprensión.
Según la propuesta de Jaramillo hay dos factores trascendentes que me gustaría resaltar para su aplicación en el aula, son el hábito de la organización y la rigurosidad.
Fomentar el hábito de la organización es una valiosa tarea para el maestro y padres, puesto que el pequeño aprenderá cómo adquirir la capacidad de actuar, tratando de regular convenientemente los patrones de conducta y habilidades para la convivencia en función a sus deberes adquiridos en el hogar y en la escuela. Es valioso enseñarles a distribuir su tiempo correctamente porque les permitirá comportarse en forma organizada y establecerse metas de corto o largo alcance que deberán ser alentadas y monitoreadas por los padres y maestros.
Cuando hablamos de la rigurosidad es conveniente explicar y negociar el beneficio que representa para el niño que la practica, ya que le ayudará a fortalecer en forma reflexiva la autonomía, el compromiso y respeto ante sus obligaciones y funciones. Esta despertará en ellos la importancia ante la iniciativa propia, como un bien interno; de este modo, la rigurosidad contribuirá a fortalecer la capacidad de observar, analizar críticamente, comprender y evaluar sus decisiones alcanzando mayor nivel madurativo. Finalmente es necesario ayudarles a reconocer por qué y para qué sirve esforzarse y sacrificarse por metas o ideales éticos, positivos y duraderos.
Cuando el maestro alienta la práctica de la organización y la rigurosidad desde las aulas, puede de forma más fácil incentivar el ejercicio del hábito lector como un objetivo que brinda grandes beneficios para alcanzar el éxito en la escuela, para esto es necesario demostrar que él valora la lectura como un asunto importante, divertido y significativo. Debe dedicar tiempo en las aulas para hablar con pasión de un libro, ciertamente, deleitará con sus historias y suscitará el interés por seguir sus pasos.
Ante esta encomiable tarea, no debe estar solo pues necesitará el refuerzo y respaldo imprescindible de los padres para fortalecer en los niños la atracción a la lectura desde el hogar.
Cuando hablamos del hogar, es necesario recordar que la mayoría de hábitos, costumbres y creencias que adquiere el niño surgen del contexto familiar; de esta manera, puedo afirmar sin lugar a dudas, que es en el hogar donde se inserta en los niños las primeras experiencias educativas para determinar el éxito educativo, además son los padres con frecuencia quienes tienen un conocimiento más profundo de las potencialidades y debilidades de su hijo. Es allí donde el niño adquiere los fundamentos básicos de lo que serán los sentimientos de logro y autoconfianza para su comportamiento personal y social. Gran parte de la motivación escolar que ellos necesitan depende del grado de interés, cariño y confianza que expresen los padres ante las experiencias educativas de sus hijos (Chadwick y Fuhrmann 1997:164)

Una de las actividades que se debe incluir en la rutina familiar es la lectura, considerada el núcleo o corazón del aprendizaje (cf Benda 2006:14) porque representa la experiencia educativa más cercana al éxito escolar. Cabe considerar que, por medio de libros fundamentales, conocerá lo que ocurre en el mundo y comprenderá a los demás para elaborar sus propios significados, valores culturales y sociales. El hogar es el espacio donde se forma al lector, se va logrando paso a paso, siempre que se convierta en una actividad placentera, deleitable y amorosa. Es necesario que se inculque el amor hacia la lectura, antes de pensar en habilidades y destrezas.
Cuando hablamos de promover la lectura en el hogar puedo citar a Ruth Alina Barrios quien nos dice al respecto:
“La promoción de la lectura en el hogar es una tarea sencilla si en ella se pone una buena dosis de ternura y afecto, de imaginación y de juego, así como una actitud adulta y bien informada, para orientar a niños y jóvenes en la búsqueda de respuestas”. ( Barrios 2006:10)
Siguiendo este planteamiento podemos asociar dos aspectos que interactúan en forma dinámica para fortalecer el hábito lector desde el hogar; una es la actitud cariñosa e interesada de los padres en disfrutar del texto y la otra es la manifestación afectiva que puede representar este hecho para ambos; en consecuencia se establece entre padre, madre e hijo una complicidad que los une e identifica, al compartir ese único momento en la intimidad del hogar.

Para estimular desde el hogar el hábito lector es imprescindible el contacto cercano de los niños con los libros, por consiguiente deben tener acceso a textos y pequeñas bibliotecas familiares donde puedan seleccionar lecturas diversas, según su interés y preferencia. Muchas veces podemos empezar con textos de tipo entretenimiento para luego introducirlos en textos cada vez más complejos.
Entre las recomendaciones que pueden ser acogidas por los padres, familiares y maestros puedo mencionar:

1. Establecer unos minutos diarios para disfrutar de un cuento, fragmento o texto de interés para el pequeño. (Para iniciar puede ser 3 veces por semana 10 minutos). No olvidar establecer un clima familiar plácido y amoroso (Clemente 2004:10).

2. La lectura con acompañamiento familiar debe ser planificada y organizada por los padres previamente, con responsabilidad y cariño, en respuesta al doble significado que representa para el niño el contacto con el libro, sus personajes y la historia, y otro con aquel que ha sido tan amable de compartir con él un cuento.

3. Durante el acompañamiento de la lectura, el padre puede pedirle intercambiar secuencias de lecturas de párrafos en voz alta, demostrándole interés y entusiasmo al escucharlo leer. A pesar de reconocer serios errores, los padres deben expresar una conducta alentadora y estimulante.

4. Es recomendable para el desarrollo de la habilidad lectora recurrir a ciertos materiales accesorios como: diccionario, resaltador, cuaderno de apuntes, colores, etc. (puede ser considerada por el pequeño una aventura artística dibujar luego de escuchar el relato de un cuento).

5. Contar y leer cuentos por la noche es una maravillosa experiencia requerida por los niños a sus padres, luego de elegir el cuento podrán oír historias e imaginar situaciones fantásticas hasta quedarse dormidos para soñar muchas veces abrigados y acurrucados con el calor del amor maternal o paternal.
Son estas algunas sugerencias útiles para guiar a los padres y maestros en la formación lectora de sus hijos y lograr con dedicación afianzar las bases de la vocación por la lectura, considerando que es un hábito que requiere tiempo, esfuerzo y entusiasmo para su asimilación.
Finalmente, resultan indiscutibles los grandes beneficios que acompañan la ejercitación de la lectura en la familia y escuela, porque no sólo prepara al niño para alcanzar el éxito escolar, sino que establece un vínculo generacional con grandes beneficios familiares, sociales y culturales que perdurarán toda la vida.

Y siempre había alguien allí, muy cerca, en la intimidad más deliciosa, en la comunión más placentera. Era su voz la que nos ofrecía el dulce torrente de palabras que narraban hechos prodigiosos. Gisbert, 2002

BIBLIOGRAFÍA

ALLENDE Y CONDEMARÍN La lectura: Teoría, evolución y desarrollo.
Editorial Andrés Bello. Santiago. Chile 1999
BARRIOS, Ruth.Compartir la Lectura en Familia.Editorial bnp. Lima Perú 2006
BENDA, Ana. IANANTUONI, Elena y LAMAS Graciela. Lectura corazón del aprendizaje. Editorial Bonum. Argentina 2006
CLEMENTE, María. Lectura y Cultura Escritura.Editorial Morata. Madrid 2004
COLOMER, Teresa. Andar entre Libros. Editorial Fondo de Cultura Económica. México 2004.
CHADWICK, Mariana y FUHRMANN, Ingeborg. Fortalecer la Familia. Editorial Andrés Bello. Chile1997
KLOOSTERMAN, Valentina. Niños, Cuentos y Palabras. Editorial Ediciones Educativas. Buenos Aires 2003
JARAMILLO, Jorge. Familia y Colegio. Editorial Norma. 2002. Colombia
OLIVEROS, Ricardo y RAMOS María. Educación y Desarrollo Personal. Editorial Tarea Gráfica. 2000. Lima
SORIANO, Marc. La literatura para niños y jóvenes. Editorial Colihue. Buenos Aires 1999.

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